viernes, 14 de agosto de 2020

BLANCANIEVES Y LOS 7 ENANITOS


Blancanieves era una bella niña que tenía grandes sentimientos. Siendo aún muy pequeña su madre murió y, tiempo después, su padre volvió a rehacer su vida al lado de otra mujer. La madrasta de Blancanieves era una terrible mujer y la envidiaba muchísimo a causa de su belleza. La madrasta de Blancanieves poseía un espejo mágico que era capaz de decirle quien era la mujer más guapa del reino. Ella siempre muy confiada le decía:

– Ohhh espejito mágico, ¿podrías decirme tu quién es la más guapa?

– Eres tú mi señora, la más bella de todas – el espejo respondía ante la petición de su ama. Hubo una ocasión en que la respuesta del espejo no fue la que ella acostumbraba a escuchar sino que en su lugar dijo:

– Mi señora eres tú muy guapa pero, siento decirle que hoy Blancanieves es más guapa. Al escuchar aquella respuesta la mujer enfureció muchísimo pues no entendía que Blancanieves fuese la más hermosa. Debido a esto reunió a todos sus sirvientes con prisa y les dijo:

– Hace unos instantes el espejo mágico me ha revelado que ahora Blancanieves es más guapa que yo. Es por esto que les ordeno que la capturen, la lleven al bosque y la maten, y para estar segura de que cumplieron la orden, me traen en una caja su corazón.

Todos los sirvientes, ante tal orden, fueron en busca de la joven y al encontrarla le propusieron ir a dar un paseo por el bosque. Mientras daban el paseo, todos los empleados iban comentando que no podían hacer eso porque la pequeña Blancanieves era muy buena y noble y no se merecía ese castigo.

Después de un rato caminando llegaron a las profundidades del bosque, y ahí todos los sirvientes le contaron que su madrastra los había enviado a matarla pero que ellos no podía hacer eso, la dejaron ahí y le pidieron que huyera. En su lugar, le llevaron a la madrastra un corazón de un jabalí para que no sospechara.



La pobre muchacha empezó a caminar por el bosque hasta que encontró una pequeña casita y entró. En el interior todo era muy pequeño, había una mesa muy chiquitica, 7 sillitas y 7 camitas. La pobre Blancanieves tenía mucha hambre y estaba un poco cansada así que se comió todo lo que había en los siete platitos y después se acostó sobre las siete camitas.

Esta pequeña casita que Blancanieves había invadido tenía dueños, y no eran nada más y nada menos que siete enanitos. Al llegar estos a la casa se percataron como la niña dormía tan placenteramente sobre sus camas. Uno de los presentes al verla dijo:

– ¡Nunca había visto tanta belleza! Vean que linda es. 

– Si es muy bella – respondió otro de los enanos – Podría quedarse a vivir con nosotros. Y así sucedieron las cosas, al despertar ella les contó todo lo que había sucedido y las terribles cosas que su madrastra pretendía. Al terminar le pidieron que se quedara con ellos y ella accedió muy contenta.

La madrasta no se daba por vencida y seguía preguntándole a su espejo que quien era la más guapa de todas, y el espejo como no podía mentir, respondía una y otra vez:

– Mi señora eres tú muy guapa pero, siento decirle que hoy Blancanieves es más guapa. La madrastra muy enfadada decía – esto no puede ser, ella está muerta, yo vi su corazón. El espejo ante tal exclamación le dijo a su señora:

– Siento decirle que fue engañada, ella no está muerte, sino que vive aún, y está en una pequeña casa en el bosque junto a siete enanitos.

La madrastra muy enfadad, al descubrir que había sido engañada y que la joven aún vivía, se disfrazó de vieja y se dirigió hacia donde estaba la pequeña. Para poder acabar de una vez con ella, llevaba una cesta con manzanas que estaban envenenadas. Al llegar a la casa tocó a la puerta y Blancanieves dijo:

– ¿Quién llama a la puerta? – dijo Blancanieves.

– Mi niña, soy una anciana muy pobre y he venido a traerte manzanas – respondió la malvada madrastra. 

Al escuchar esas palabras, Blancanieves abrió la puerta y al ver las hermosas manzanas no pudo resistirse. Tomó una ye inmediatamente cayó muerta. La terrible mujer se marchaba riendo mucho y muy alegre de que por fin había logrado acabar con Blancanieves y ser ella la más hermosa de todas.

Los enanitos, al llegar a la casa se encontraron a Blancanieves tendida en el suelo y ellos muy entristecidos empezaron a llorar. Los enanitos muy apenados construyeron una caja de cristal en la que pusieron a Blancanieves y la trasladaron al bosque. Mientras estaban allí, el príncipe pasó y se quedó maravillado con la belleza de Blancanieves y sintió mucho la tristeza de los enanitos. Fue entonces cuando decidió abrir la caja y besar a Blancanieves, que despertó.

¡Qué alegría tenían todos los enanos cuando vieron que Blancanieves estaba viva, no paraban de saltar de la emoción! Después de esto el príncipe se casó con Blancanieves y ellos junto a los siete enanitos vivieron juntos en el palacio. 

                     Blancanieves y los 7 enanitos


domingo, 2 de agosto de 2020

BAMBI












Era uno de esos bellos días, de los que normalmente ocurrían en el bosque, cuando un pájaro comenzó a expandir la noticia por todos los lugares. Volaba rápido e iba despertando a todos los animales diciéndoles que ya había un nuevo príncipe en el bosque, había nacido Bambi. Al escuchar las palabras del pájaro todos fueron a su encuentro.

Bambi comenzó a crecer y junto a él siempre estuvo un conejillo conocido por tambor. Él lo ayudó a dar los primeros pasos, le enseñó todas las cosas magníficas que podía encontrar en la naturaleza y todos sus misterios, ya que para Tambor no había nada oculto.

Pasaban mucho tiempo jugando y corriendo, y en unas de esas correrías conocieron a Flor, una pequeña zorrita que poco a poco se fue incorporando a las andanzas de juegos y carreras de Bambi y Tambor.

Un día, en cuanto amaneció, la madre de Bambi le pide que fuera con ella a la Gran Pradera pues ya había llegado el momento de conocer a alguien muy importante y especial. Ese animal tan importante no era nada menos que el padre de Bambi, el rey del bosque y cuyo aspecto era majestuoso. Fue en este recorrido donde también pudo conocer a Falina, una linda cervatilla, por la que Bambi quedó muy atraído. 

Llegó el primer invierno de Bambi, y a pesar de que para él era muy divertido pudo darse cuenta de que en este período la situación se ponía difícil para los animales. La alimentación era uno de los principales renglones que se veía afectada pues a consecuencia del clima muchos alimentos escaseaban por lo que comer les sería muy difícil.

Otra de las cosas que más afectaba a los animales en este período era la presencia del hombre, su peor enemigo. Ellos siempre andaban con perros y palos con llamas muy altas, y tenían como objetivo cazar a todos los que tuviesen en frente. Cualquier animal que se cruzara en su camino, moría sin dejar rastro alguno. El pequeño Bambi tuvo que presenciar esta situación, y ver como su madre era una de las víctimas del hombre. Un día cuando iban a toda carrera en busca de un escondite para protegerse, Bambi escuchó un disparo, y después de eso no volvió a ver a su madre jamás.

Por suerte el invierno acabó y llegaron los cálidos y bellos días de primavera donde desapareció el blanco de la nieve y renació el verde de las plantas. Junto con este cambio de estación, Bambi cambió también, ya no era más un pequeño e indefenso animal sino que ya tenía unos cuernos muy bellos que resaltaban en su cabeza. Es en esta delicada etapa del año cuando todos los animales deciden enamorarse, pero Bambi y sus amigos no eran de esos. Ese grupo de tres siempre andaba diciendo que ellos nunca se enamorarían y que no eran de ese tipo, pero sucedió todo lo contrario. Primero se enamoró Flor, después Tambor emprendió camino junto a una conejita muy linda con pestañas muy largas, y por último Bambi se encontró con Falina delante de la que cayó perdidamente enamorado.

Bambi no era el único que deseaba el corazón de Falina así que tuvo que pelear con otro ciervo tan joven y esbelto como él. En esta pelea nuestro querido Bambi fue el vencedor, y fue desde ese entonces que jamás se separaron de nuevo.

Cuando creían que ya eran felices completamente, llegó el hombre para echarlo a perder todo de nuevo y destruir la paz con la que vivían. Los atacaron fuertemente, sobre a todo a Falina, quien pudo liberarse de los perros gracias a Bambi quien no solo peleo contra ellos sino que buscó la forma de mantenerlos entretenidos para que Falina pudiese huir.

Hubo un disparo, y después cayó Bambi, y para empeorar la situación el bosque comenzó a incendiarse. Los animales le temían al fuego más que a los propios cazadores así que corrían desesperados por todos los lados posibles con el único propósito de poder salvarse. Todos podían hacer esto, todos menos el pequeño Bambi que no podía porque su herida era muy grave.

Pero siempre hay una luz al final del camino, y fue que cuando para Bambi todo estaba perdido, el rey del bosque salió para ayudarlo dándole el ánimo necesario y señalándole el camino al río, que sería su única posibilidad de salvación. Pero al final pudo llegar y salvarse, y al final atravesaron un largo camino llegan al lago donde se reunirían con Falina. 

En la siguiente primavera Bambi fue proclamado rey 
del bosque debido a que su padre se había retirado, y además en este momento tuvo unos bellos hijos. 

                                  Bambi